“The Last Tepui”: Federico Pisani, el venezolano que escaló su mayor sueño con National Geographic

Federico
FOTO: @renan_ozturk

 

Adentrarse en el corazón de la selva amazónica, llegar hasta la cima del “Roraimita”, en el macizo guayanés, atravesar un acantilado vertical con decenas de metros de altura y emprender un desafiante recorrido con muchos azares en el camino es sumamente riesgoso, pero nada imposible para la experiencia del escalador y biólogo venezolano Federico Pisani.

Una propuesta por National Geographic condujo a esta novedosa misión, bajo la influencia del legendario Bruce Means, con el objetivo de alcanzar la cumbre del tepuy Wei Assipu, en busca de nuevas especies de anfibios y grabar deslumbrantes escenas para el documental “The Last Tepui”. ¿Qué podría existir en la superficie de este inhóspito escenario? Pisani se aventuró para averiguarlo y reveló lo impensado sobre esta expedición.

Por: Elizabeth Gutiérrez y Luis Eduardo Martinez | lapatilla.com

Federico
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Desde los 15 años, Federico Pisani supo que su pasión por la escalada sería la brújula que fijaría el rumbo de su destino. Más adelante, conjugó esta actividad deportiva con su interés por la biología. “Me metí en un club de montañismo y escalada del colegio Humboldt con Marcus Tobía, que es uno de los venezolanos que alcanzó la cumbre del Everest con el “Proyecto Cumbre”. Empezamos actividades de niños como subir a El Ávila, acampar, ir a Mérida, subir el Pico Humboldt, hacer travesías, entrenar escalada en roca en La Guairita (…) cuando empecé a estudiar biología en la universidad me puse más serio con el deporte en el club excursionista Oikos”, relató. 

Explorar los imponentes tepuyes es el sueño de todo aventurero y para Pisani no era la excepción. Recordó que las primeras señales que recibió fueron a través de un reportaje publicado en las emblemáticas revistas de National Geographic y Desnivel. Las impresionantes imágenes quedaron grabadas en su memoria y no descansó hasta conocerlo. “En el 94 decidí escalar mi primer tepuy, el Kukenán, junto con unos compañeros por una vía que habían abierto unos españoles entre el año 92 y 93”.

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Expedición al “Roraimita”

El recorrido también estuvo a cargo de los expertos estadounidenses Mark Synnott, Bruce Means, y Alex Honnold. Según el escalador venezolano, la idea nació de la amistad entre Synnott y Means quienes anteriormente habían visitado el Wei Assipu, también llamado “Little Roraima” o “Roraimita”. Aquel momento despertó el interés por indagar e identificar nuevos indicios en las entrañas de este remoto lugar. “Era como hacer una mezcla entre deporte y ciencia (…) Synnott abrió dos rutas nuevas y en una de esas expediciones se llevó al científico Means para muestrear las laderas de los tepuyes que tienen un tipo de bosque muy especial y son de gran interés para los herpetólogos”, señaló el venezolano.

Alcanzar la cumbre significó un gran reto, pues la misión les costó un mes en plena selva de Guyana. Se convirtió en una afanosa odisea en la que tuvieron que lidiar con la extrema humedad y complicaciones para ubicarse en la zona. Sin embargo, la orientación de la etnia Akawayo resultó oportuna para no perderse del sendero planeado.

Afortunadamente, contábamos con los indígenas locales, quienes abrieron el camino en una selva intrincadísima donde no ves para ningún lado, lo que ves es monte. Ellos tienen alguna manera de orientarse que es interesantísima. Ven por dónde van los ríos y tratan de estimar hacia a dónde llegarían. Siempre se montan en las crestas que son más fáciles de navegar. Tienen su método para lograr alcanzar justamente el lugar que le dijimos. Nosotros en un claro vimos ‘mira queremos llegar a esa pared’ y ellos nos guiaron por el sendero para llegar justo a ese lugar que habíamos dicho”, mencionó.

Federico
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Detrás de cámaras

Ante estos terrenos extremadamente exigentes, el equipo de producción también enfrentó una de las pruebas más exigentes de su trayectoria. “El talud que lleva hacia las paredes de los tepuyes es muy empinado y de difícil tránsito porque es un entramado de ramas que está completamente duro y lleno de barro. Vas cargando una gran cantidad de peso por esa subidota solo para llegar a la pared”, explicó Federico.

Pero el desafío era cada vez mayor. Quizá, nunca imaginaron que aquella ruta sería tan alucinante y al mismo tiempo agotadora. Cada paso era una gran incógnita, lo que aseguró que no es un paraje apto para principiantes. “Después, tienes que encaramarte por esta pared que son de altas dificultades. Además, debes ir resolviendo un terreno en el que no ha estado ningún otro humano antes. Tienes que tomar decisiones constantemente. O sea que esto requiere una preparación de años para poder hacer un primer ascenso en los tepuyes”, confirmó.

Aunado a eso, los camarógrafos batallaron con la naturaleza en uno de los lugares más húmedos del mundo. Los lentes de las cámaras amanecían empañadísimos cada día, perdiendo decenas de ellos durante el proyecto. “Era una cosa así como de diez o veinte lentes. Me acuerdo que era un número desproporcionado y los perdieron porque empezaron a crecer hongos dentro de los cristales. Entonces el desafío para ellos era calentar los lentes para que perdieran la condensación que se les formaba dentro”. 

Sin embargo, para una producción de altísimo nivel cualquier detalle tenía que ser cubierto a la perfección por un equipo que no pasaba de diez personas, cargando con la dificultad de trasladar un enorme estudio por toda la selva. 

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Un mundo por descubrir

En una oportunidad del recorrido, el grupo experimentó un difícil contratiempo y dejaron en Federico la tarea más elemental de la misión. El venezolano contó que tener una sensibilidad y conocimientos hacia la biología le permitió estrechar un vínculo con Bruce que fue determinante para el éxito de la exploración científica. “Para mí era fácil establecer una conversación y tener empatía con el biólogo Bruce Means, tenemos conversaciones interesantes, entonces yo creo que en parte por eso es que se me confía a mí la labor de conseguir la rana en la pared”.

Antes de iniciar la travesía, el grupo había enfrentado otra serie de obstáculos. Federico detalló que la expedición estaba pautada para realizarse en territorio venezolano, en un tepuy que no había muestreado Bruce, pero algunos problemas logísticos frustraron la idea original. “Las dificultades de hacerlo en Venezuela fueron demasiadas sobre todo por los temas de responsabilidad con los vuelos en helicópteros, de responsabilidades legales y en general el tema de seguridad, así que fue imposible realizarlo en el país y tuvimos que mudarnos al tepuy más cercano que es un sitio que podría tener las mismas especies que estaba buscando Bruce”. 

No obstante, siguen las dudas en torno a los tepuyes venezolanos, las especies sin descubrir que puedan haber y cuán significante sería para la ciencia. “Nosotros contamos con estos puntos especiales en el mundo que se llaman los puntos calientes de biodiversidad. Son sitios donde puedes encontrar muchísimas especies endémicas, hay una gran diversidad de formas y de especies que son de gran interés para el estudio de las preguntas centrales de la biología, de cómo se forman las especies y son lugares de muchísimo interés para la conservación”, destacó.

Federico
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Escalando nuevos retos

Para Federico, escalar a la cima de un tepuy con este proyecto de altura representó el fruto del arduo trabajo que ha realizado por años. “Fue un sueño hecho realidad. Yo veía esa serie Explorer de National Geographic, cuando era pequeño con mi familia, y se metió en mi cabeza que también quería ser aventurero igual que esos héroes de la infancia que salían en la televisión. Estar ahora en la revista National Geographic, además en un documental de esa serie, es un honor grandísimo y una gran satisfacción para mi carrera”.

Los proyectos de Federico no se detienen. Recientemente, acompañó a la delegación venezolana de escalada deportiva a los Juegos Suramericanos de la Juventud, y espera fortalecer aún más el deporte del país. “Queremos llevar a nuestra federación a los niveles de excelencia que teníamos antes. Ese es uno de los retos”.

Con todo, mantiene como norte la conservación de los tepuyes y apuesta por formar cada vez a más personas a través de la fundación Escuela Vertical para promover valores que eviten un deterioro mayor de las reservas naturales tras la actividad turística. “Suena contradictorio, pero creemos que al promocionar el turismo le estamos quitando presión a otras actividades económicas que son bastante dañinas en los parques nacionales. Creemos que el ecoturismo es lo único que puede competir contra otros negocios que son demasiado tóxicos para el ambiente y que causan una gran degradación“, confesó.

Este intrépido aventurero animó a los jóvenes a practicar la escalada y recalcó la importancia de desarrollar las escuelas en todo el país. “Hay muchos lugares, muros privados, comerciales, pero también hay parques nacionales y espacios donde se practica la escalada como la Sierra Nevada de Mérida, los mismos tepuyes (…) Hay muchísima escalada en el país”.

Finalmente, Federico dejó la puerta abierta para continuar trabajando de la mano con National Geographic y promocionar a los científicos locales que han cumplido una labor excepcional en el conocimiento del tepuyes. “La idea sería mostrarle eso al mundo y que tengan una gran importancia para la ciencia en general, para el país”.