Crimen de Olesa: diez años con el cadáver de su hermana en el sótano

Crimen de Olesa: diez años con el cadáver de su hermana en el sótano

Un agente de la Guardia Civil durante el registro de la finca del sospechoso en Olesa – ABC

 

Una década sin rastro de una mujer desaparecida, J.S., de 53 años. La Guardia Civil la buscó en distintas provincias de España y contactó con sus familiares, pero todos habían perdido el contacto con ella mucho antes de ser vista por última vez. Fue precisamente uno de ellos el que decidió denunciar, y así los agentes descubrieron que ésta había convivido con su hermano en una finca de Olesa de Montserrat (Barcelona).

Por abc.es

A pesar de ello, el hombre nunca alertó a las autoridades de que no había vuelto a ver a su hermana desde 2012. Fue entonces cuando las pesquisas de la Benemérita se centraron en éste como posible sospechoso de la desaparición forzosa, una vez descartadas otras líneas de investigación como la de un cambio de identidad y de vida en otro lugar, o que hubiese fallecido y que su cadáver no hubiese sido identificado.

La hipótesis final fue la de una posible muerte violenta que podría haber perpetrado este familiar.

Y así, el pasado 3 de marzo, los agentes localizaron los huesos de la víctima durante el registro de la finca en que ambos convivieron en el municipio barcelonés. Los restos de la mujer se encontraban escondidos en el subsuelo de una caseta ubicada en el terreno donde residía el sospechoso, de 63 años, motivo por el que fue detenido.

Fueron efectivos del Gedex de la Guardia Civil, mediante la prospección en el terreno con un georradar, quienes descartaron que el cuerpo estuviese enterrado en los alrededores de la finca. Luego, el Servicio Cinológico con dos guías y sus perros, uno detector de restos biológicos humanos y otro especializado en la localización de restos cadavéricos, resultó determinante al detectar una zona cubierta de escombros en el interior de un sótano anexo a la vivienda.

Tras el desescombro de esa zona se observó una oquedad que descubrió un subsuelo inferior profundo y anegado por agua. Allí localizaron los primeros restos humanos, con signos de violencia. Las pruebas científicas de obtención y cotejo de ADN, llevadas a cabo en el laboratorio de criminalística confirmaron que los restos óseos se correspondían con la mujer desaparecida.

Los investigadores procedieron a la detención del morador de la finca, como presunto autor de un delito de homicidio con agravante de parentesco, pasando a disposición del Juzgado de Instrucción 4 de Martorell el 6 de marzo, tras lo que ingresó en prisión provisional.

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