Marcos Hernández López: Crisis política… historia sin fin

Marcon Hernández López @Herconsultores

La crisis política no es tanto una pérdida de relevancia sino, sino algo más profundo y complejo, es una pérdida de confianza de los ciudadanos hacia su clase política. La crisis política, afecta directamente a la dinámica política y tras la política, y por un efecto dominó, allí el peligro de esta crisis, su sustancias y efectos. Las crisis políticas, tiene consecuencias claras en el plano electoral: ante la rotura de expectativas puestas en los políticos, aumenta el voto a partidos antisistema que, aprovechando el clima de crisis económica y social, señalan a la clase política, rotulándola como la causante y la culpable de la situación y se postulan como solución alternativa, caso concreto venezolano: elecciones 1999, el chavismo logró el triunfo electoral suficiente para concentrar fuerzas en torno al liderazgo que Hugo Chávez. Asimismo, se logró la lealtad de las Fuerzas Armadas para blindar el proceso revolucionario, a través de su incorporación a la gestión gubernamental, y perfeccionó los métodos de control sociopolítico de la población, neutralizando la independencia de las instituciones del Estado estratégicamente dividiendo mayoritaria oposición política.

Pese a las condiciones adversas, tanto en el plano económico como en el terreno político, Maduro ha podido unificarse en torno al propósito vital de controlar el poder y gobernar en minoría El madurismo tiene varios desafíos en esta crisis política, la falta de apoyo popular, el naufragio de la economía, el descrédito internacional y la pandemia. Con un 80% de rechazo según nuestras encuestas, Maduro debe hallar alguna forma de solución para estos problemas si quiere darle continuidad a su poder hasta el 2024.

Ya no hay eventos y decisiones articuladas a las temáticas políticas que no sorprendan a la mayoría de los venezolanos y más si viene del gobierno Maduro. En la lucha diaria, emerge nuevos y viejos actores, realidad que conecta al análisis en la dinámica socio histórico de Venezuela. Si enfocamos la aguda crisis política que transita el país, observamos y percibimos que nuevamente se está fraguando una reconfigurada sociedad civil asociada a la crisis de credibilidad de las instituciones públicas por sus diversos nudos críticos, y al crecimiento de una reflexión moviéndose en el complejo existencialismo humano, derivándose una clara interpelación hacia la actual clase política en general, espacio terreno fértil para la anti política.

Es relevante revisar en el análisis cuantitativo de abril 2013, mayo 2018, diciembre 2020, noviembre 2021 y enero 2022…Nicolás Maduro está atrapado en diversos nudos críticos, con una precaria popularidad y un capital político en decadencia, Maduro se encuentra dentro de un laberinto con una sola salida: Negociar. No obstante, Nicolás se muestre arrogante y revelando que mira los intereses exógenos para moverse construir narrativas ante una realidad política / electoral. Cualquier solución política a la crisis que transita el país debe moverse en las premisas de una negociación entre los mismos venezolanos, facilitada por los gobiernos aliados de Europa, Estados Unidos y organismos multilaterales; que se selle con unas elecciones libres, garantías del voto, competitivas, y transparentes.

A pesar de la creciente pérdida de apoyo popular, el gobierno de Maduro se mantiene gracias al apoyo militar, ha logrado transformar la compleja relación cívico-militar concebida por Chávez en una relación en la que los civiles se subordinen a los militares, quienes ejercen el mayor control político / administrativo y constituyen el principal sustento de la revolución bolivariana. Es irrefutable, Nicolás Maduro está débil, sin apoyo popular, más violento que nunca, embriagado de la sinrazón, llevándose por el medio de manera muy ruda a todos los principios de valores democráticos y de justicia, lo grave es que no piensa en el mañana que si existe y en su momento lógico el gobierno va a caer. Es un axioma los cambios en la política siempre serán inevitables, es decir que todavía hay espacio suficiente para la fe y la esperanza en el cambio político en 2022 o 2224.

Marcos Hernández López presidente de Hercon consultores
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