De 600 fábricas de pantalones que funcionaban en Ureña solo están activas 120

De 600 fábricas de pantalones que funcionaban en Ureña solo están activas 120

Foto: Corresponsalía lapatilla.com

 

De una producción de 400.000 pantalones semanales, el sector textil de Ureña pasó a producir 30.000 prendas de blue jeans. La merma fue provocada por el cierre comercial de los puentes internacionales que unen a Colombia y Venezuela implementado por el régimen de Nicolás Maduro en el año 2015.

Por Anggy Polanco / Corresponsalía lapatilla.com

Fernando Grajales, representante del sector textil de la Cámara de Industria y Comercio del municipio Pedro María Ureña, expuso que se han visto diezmados, tanto por la pandemia como por el bloqueo de los puentes.

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Antes del año 2015, la industria textil de Ureña surtía el mercado nacional y era capaz de desplazar la producción importada. Pero ahora solo están funcionando unas 120 fábricas de textiles, de 600 que existían en la localidad.

Grajales recordó que, el sector textil generaba un importante número de plazas de empleo en la zona de frontera y los colombianos cruzaban los puentes hacia Táchira para ejercer la mano de obra, atraídos por los valiosos bolívares venezolanos.

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Ureña era considerada la fábrica más grande de Venezuela. Desde el momento en que se entraba a la población hasta la salida, siempre se veían personas trabajando con empaques de pantalones, lavando o cosiendo pantalones, recuerda Fernando Grajales. “Tenemos solo el 10% utilizando nuestras máquinas”, manifestó el representante del sector industrial.

Los fabricantes de jeans de Ureña llegaron a producir pantalones para grandes marcas del país como Gina, Marshall y otras marcas que se exportaban a Centroamérica y México.

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Las principales limitaciones con la que se consiguió el sector textil tras el cierre comercial de los puentes internacionales, fue la imposibilidad de importar materia prima y la dificultad de movilizar la producción hacia los otros estados del país, ante la presencia de innumerables puntos de control “matraqueros”.

“Sigue siendo complejo desplazarnos con el producto”, denunció Grajales, y recalcó que aún en la actualidad hay personas que no pueden llegar hasta Ureña a comprar directamente en las fábricas, las cuales producen prendas de mejor calidad, incluso, que las de Colombia.

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En primer lugar, para reactivarse, el sector textil de Ureña requiere que les permitan transitar la mercancía a nivel nacional. En segundo lugar requieren de fuentes de financiamiento, pues la población fronteriza a duras penas funcionan dos bancos nacionales que tienen muy poca operación, refirió el productor.

Adicionalmente, necesitan que se reactive la importación de materia prima a través de las estructuras internacionales, ya que en Venezuela no se produce, entre otros insumos, taches y botones, los cuales deben importarlos de Colombia.

 

Aunado a ello, los fabricantes de pantalones luchan contra los frecuentes cortes de electricidad en la zona de Ureña, que les dejan de brazos cruzados por horas. Y frente a la escasez de agua que azota al pueblo, se han obligado a construir profundos pozos de agua subterráneos para poder realizar los lavados de las telas.

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