Orlando Viera-Blanco: El dilema de María Corina

Orlando Viera-Blanco: El dilema de María Corina

thumbnailorlandovierablancoTengo la fortuna y el honor de conocer a María Corina Machado. Nada diferente a lo que todos aprecian públicamente, porque su humanidad no hay que sentirla compartiendo un café, para valorarla. Sin embargo existe una virtud que comporta esta gran mujer, que merece comentario aparte. No lo que es capaz de hacer por ella, sino a lo que es capaz de renunciar ella por ti…Esa virtud, es su indómita valentía. Pero, ¿la valora el pueblo venezolano?

El coraje es la principal cualidad del liderazgo. No importa donde se ejerza, por lo general implica riesgos, especialmente en las nuevas empresas… Ahora los sacrificios del líder deben venir secundados por los liderados. No basta el talento de quien nos conduce a una empresa, a un objetivo, al sumun del ser, cuál es la libertad. Los liderados deben sentir la trascendencia del camino a recorrer y los compromisos que comporta. Si no sucede así, el proceso no avanzará. Cuando el líder ha demostrado coraje y voluntad de sacrificio “haciendo todo aquello que tu quieres que haga, para inspiraos a hacer lo que tú quieres hacer” (Dwight Eisenhower) sin recibir después de vuestra solidaridad ni de vuestro acompañamiento, la empresa no tendrá éxito, porque nuestros miedos, debilidades o egoísmos, habrán triunfado sobre la nobleza (grandeza) de lo que queríamos emprender… En Venezuela tenemos profundos problemas de orden social, sí. Pero quizás el gran vacío es de orden cultural. Es nuestra dificultad para unirnos leal y sólidamente a una causa ciudadana, lo que ha trancado el grifo libertario de nuestra historia, invadida de caudillos y corsarios que nos han anclado en la peor miseria del hombre: aceptar vivir subyugados y sin dignidad. Una desenfadada actitud grupal (que nace de lo individual), y que se resume en cuatro palabras: “no es mi problema”. A partir de ahí, no distinguimos cuando estamos en presencia de un deber ciudadano -por lo que es de todos- y por el contrario, convertimos en un soñador pleno de pasión por nosotros mismos (al líder), en una suerte de “cachicamo” trabajando a solas y por otro, que si lo atrapan o lo despachan, fue por bolsa, pero jamás (aceptamos) por dejarle a solas…

Un líder tiene el derecho a ser batido-bien-pero nunca de ser sorprendido. El líder antes de astuto debe ser digno (Confucio), porque la astucia conduce al poder, pero la dignidad al respeto y a la vida. No se sorprende sólo al tonto, al que no sabe de política o del arte de la guerra. Tampoco es sorprendido quien bien conoce la integridad de su pelotón, de sus hombres de batalla; de quienes sabe sus virtudes y deficiencias, tanto como las del adversario. Cuando la dignidad de un líder es capaz de interpretar las debilidades de sus liderados, por anticipar que ellos no harán lo que yo quiero que hagan a pesar del mayor de mis sacrificios, el líder debe ser prudente y asumir humildemente esas carencias como propias, para continuar su lucha de otros modos y en otros espacios, pero en libertad. No humillado, hostigado o ultrajado, en una ergástula. Mandela aprendió que “el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él”. Pero me atrevería a decir que los procesos contra el apartheid hubiesen catalizado, si Mandela no hubiese estado 27 años tras las rejas. Él lo supo, pero era tarde. Su grandeza, también es sano advertirlo, fue saber esperar, por lo que Madiba sentenció que “ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”. Desconozco en qué momento el líder negro escribió tal pensamiento. Si en libertad o privado de ella. Pero queda claro que para Mandela, la libertad es la vida misma. No vive (ni es libre) quien lo es por respeto y satisfacción propia, sino porque disfruta y celebra la vida, contemplando libremente como la celebran y disfrutan los demás… Por lo tanto no-debe inmolarse aquél cuyo pueblo no reconozca su disposición a hacerles libres. No por mala voluntad, ni por ignorancia. Sino porque al decir de Gramsci, aún quedan hechos, valores y conceptos por madurar en ese “complejo proceso de mutar la historia, de evolucionar lo social” en fin, de madurar esa complejidad humana de ser venezolano.





Tengo el privilegio de conocer a María Corina… Sé de su liderazgo, su disposición a hacer todo aquello que tú quieras que ella haga por ti. De ser hermosa representación de nuestro matriarcado (ser venezolano). Pero también percibo que tras las rejas, la gente “no desamarrará sus propias cadenas” y luchará-unidamente-por desamarrar las de ella, comenzando por la MUD, que nadie ya duda, va por lo suyo. Capriles o Aveledo, ni se enteraron de la audiencia de López-sic. Por ello MC debes reconocer humildemente nuestras debilidades grupales y no ser sorprendida por la astucia del contrario; por las carencias de nuestra complejidad humana, misma que tiene a Leopoldo, Simonovis y jóvenes inocentes donde estén…

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