Venezuela ajusta su sistema de cambios sin despejar dudas sobre impacto real

Venezuela ajusta su sistema de cambios sin despejar dudas sobre impacto real

La reforma cambiaria anunciada esta semana en Venezuela por el Gobierno avanza en la alineación del precio del bolívar con las variables económicas del país, pero deja dudas sobre el impacto real que tendrá en una economía en la que la diferencia entre el valor oficial y el ilegal del dólar es enorme.

Inés Guzmán/EFE

El Gobierno anunció esta semana el encarecimiento del precio de los dólares para los ciudadanos que viajen al exterior y para las importaciones no esenciales, en una medida que defendió como necesaria para mejorar el uso de las divisas en el marco del control cambiario vigente desde 2003.

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Bajo la necesidad de tomar medidas para regular un sistema de control de cambios que ha sido, en sus palabras “perforado” y una economía que muestra señales de fatiga, el Gobierno dispuso que para conseguir dólares los sectores no prioritarios deberán comenzar a regirse por la tasa del Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad) y no por la oficial de 6,3 bolívares por dólar.

El Gobierno negó que la medida supusiera una nueva devaluación del bolívar, tras la decretada en febrero del año pasado, y buscó dejar claro que la tasa preferencial de 6,3 bolívares por dólar se mantendrá para el 80 % de los insumos que requiere el país.

Pero los economistas reaccionaron con escepticismo y consideraron que las medidas no serán suficientes para corregir los desequilibrios de la economía.

“Parte de lo que el Gobierno está buscando ahora es ajustar el tipo de cambio a algo más acorde con la economía venezolana”, dijo a Efe el economista Henkel García, director de la consultora Econométrica.

El tipo de cambio del Sicad, que varía con base en un sistema de subastas, ronda actualmente los 11,3 bolívares por dólar.

Sin embargo, para García, el tipo de cambio de 11,3 bolívares está atrasado tras un 2013 que cerró con una inflación del 56,2 % y una cotización en el ilegal mercado paralelo que supera en unas 10 veces el precio oficial del bolívar.

“Si 6,3 era un tipo de cambio sobrevaluado, 11,3 bolívares sigue siendo un tipo de cambio sobrevaluado. Eso pasa por ajustar el tipo de cambio aún más, tanto el 6,3 como el 11,3 tendrían que ser elevados en los próximos meses”, sostuvo.

El Gobierno argumentó que hay que optimizar la administración de las divisas, en un país en el que el Estado regula la compra y venta de dólares y monopoliza su distribución bajo el sistema de control de cambios vigente desde hace más de 10 años.

Al anunciar las medidas, el vicepresidente económico, Rafael Ramírez, dijo que la entrega oficial de divisas estaba “fuera de control” y que ya no era posible seguir dando dólares preferenciales a los venezolanos que quisieran viajar al exterior.

Ramírez agregó que bajo el renglón “otros conceptos”, que incluye los dólares para viajeros y el envío de remesas familiares, el Estado había entregado 8.600 millones de dólares el año pasado y que la meta para este ejercicio era reducir esta cifra a 5.000 millones.

Para el economista Alexander Guerrero, profesor en la Universidad Metropolitana de Caracas, detrás de estas medidas subyace “un agotamiento de las reservas” del Banco Central.

“El agotamiento de las reservas ha tenido un impacto en el mercado de divisas tremendo, y ahora se ha devaluado por segunda vez en los últimos 12 meses”, dijo Guerrero a Efe.

“Todas las medidas son un parche, el tema de fondo es que el dólar sigue barato y eso alimenta un modelo adicto a las importaciones y las reservas sufren como consecuencia”, agregó.

Las reservas internacionales sumaban 20.460 millones de dólares al 20 de enero pasado, por debajo de los 28.423 millones que totalizaban para la misma época de 2013, un ritmo de descenso que Guerrero considera preocupante.

Uno de los puntos de la reforma apunta a permitir que el sector privado oferte sus dólares en el mercado cambiario, sumándose al Estado, que hasta ahora monopoliza la oferta de divisas en el país.

Esta medida requiere de una reforma de la llamada Ley de Ilícitos Cambiarios, que regula los delitos asociados al manejo ilegal de divisas en el país, pero hasta ahora el Gobierno ha evitado dar detalles sobre su implementación.

Economistas como García creen que ofertar dólares a una tasa como la del Sicad puede convertirse en una ventanilla para que las empresas canalicen sus dólares en el mercado legal, pero señala que no están los incentivos para hacerlo y hay todavía una gran diferencia con el mercado ilegal.

A la espera de nuevas definiciones, algunos sectores comerciales, como las aerolíneas internacionales con operaciones en Venezuela, mantienen fuertemente reducidas sus operaciones ante la falta de claridad sobre el impacto final que tendrá en los precios la reforma cambiaria. EFE

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