Le dan 40 balazos delante de su esposa

Los familiares del occiso exigen justicia y que atrapen a los culpables. (Foto: Juan Guerrero)

A los homicidas de Wentir Sarastí no les bastó dispararle, también le dieron una docena de puñaladas en el abdomen para asegurarse de que muriera. La Policía investiga el caso como un ajuste de cuentas. Al occiso le desfiguraron el rostro con los tiros. Su funeral será con  ataúd sellado, publica La Verdad.

Por Luisana González / Maracaibo / noticias@laverdad.com

A Wentir Alonso Sarastí Martínez, de 36 años, no lo querían ver vivo. Lo acribillaron y para rematarlo lo apuñalaron en el abdomen. Los antisociales entraron a la casa en el sector Viento de Mara, el pasado sábado a las 12.00 de la medianoche.

La esposa de la víctima, quien no se identificó por temor, desconoce cuántos hombres entraron a su casa. Todo estaba oscuro y no pudo ver a nadie. “Primero escuchamos los golpes en la puerta, violaron la cerradura para entrar, pasaron unos segundos y ya los teníamos encima apuntándonos con sus armas”.

La pareja dormía cuando los malandros entraron. Desde el pie de la cama los criminales vaciaron por completo sus pistolas contra Wentir. Recibió los tiros en la cara, pecho, abdomen y piernas. Al terminarse las balas, uno de los homicidas se acercó y le clavo un cuchillo en el estómago, por lo menos una docena de veces, hasta que Sarastí dejó de respirar. Su cuerpo quedó bañado en sangre al lado de su mujer, quien aterrada no se atrevía ni a moverse.

Los criminales al terminar con su encarguito, salieron corriendo del lugar. El ama de casa quedó en shock, a un lado de la cama. No la alcanzó ni un proyectil. Iban era por su marido. Aunque alegó que su amado “no tenía enemigos”.

Los vecinos escucharon el tiroteo, se acercaron hasta la casa, que tenía las puertas abiertas, entraron a la habitación principal y se encontraron con el derramamiento de sangre, y la mujer a un lado de la cama temblando. Sus tres pequeños se levantaron de sus camas y alcanzaron a ver a su padre destrozado.

A la muchacha y a los niños los llevaron donde una vecina hasta que llegó la Policía. Los funcionarios acordonaron la calle y recolectaron las evidencias. A las 2.30 de la madrugada se llevaron el cadáver para la morgue forense.

La Policía científica maneja el caso como un ajuste de cuentas. Investigan en qué estaba implicado el occiso por la magnitud del ensañamiento.

Dolor e incertidumbre

El domingo a las 3.00 de la tarde, los familiares de Winter se presentaron en las adyacencias de la morgue, para retirar su cuerpo. Su hermana Ana María Martínez dijo que no se enteraron del asesinato. Su esposa se niega a decir quién lo mató.

La familia acordó hacer el funeral en la capilla La Modelo. Por las heridas deberán permanecer con la urna cerrada. “Los balazos le desfiguraron el rostro”, agregó su hermana.

 

Wentir Alonso Sarastí Martínez (36) era el segundo de tres hermanos. Dejó una viuda y tres hijos. Se dedicaba a la pesca.