Gobierno ordena a la milicia reforzar seguridad en Venalum (Fotos)

Los enfrentamientos entre grupos oficialistas por espacios de poder relegan la negociación como herramienta clave en la resolución de conflictos, exponiendo a las empresas de Guayana al desorden en medio de un difícil trance operativo, informa Correo del Caroní.

El contingente de milicianos fue repelido por los trabajadores y una comisión sindical en la tarde de este domingo. Anoche, el Ministerio de Industrias a través de un comunicado justificó la presencia del cuerpo armado para “resguardar las instalaciones de la empresa a efecto de preservar el equipamiento de vital importancia para la seguridad industrial y vida de sus trabajadores”.

Clavel A. Rangel Jiménez
crangel@correodelcaroni.com
Fotos Carlos León

Unas 40 personas, vestidas con uniforme militar, intentaron ingresar ayer en la tarde en las instalaciones de CVG Venalum en un bus de la fábrica, presuntamente para tomar el control de la estatal, que desde hace una semana está en conflicto.

El grupo llegó a bordo de la unidad R-10 manejada -también- por un hombre vestido de miliciano; los trabajadores denunciaron que estos se concentraron en la avenida Fuerzas Armadas vestidos de civil y posteriormente se les entregó el uniforme militar.
Algunos de los milicianos portaban fusiles, pero no pudieron entrar a planta

A bordo de la unidad cruzaron hacia CVG Venalum y sólo cinco de ellos se bajaron. Uno de los hombres dijo ser el capitán y que sólo obedecía órdenes, mientras el resto de milicianos esperaba en el bus; algunos de ellos con fusil en mano.

El ingreso fue impedido por los trabajadores que se colocaron delante la unidad gritando “fuera”, junto a los inspectores de seguridad que, desde el viernes, están en asamblea permanente.

El forcejeo condujo a la retirada del bus, que se fue en retroceso hasta la avenida. Luego se vieron a unos 20 milicianos debajo del elevado de CVG Bauxilum y más tarde en la esquina de CVG Alcasa.

El secretario general del Sindicato de Trabajadores del Aluminio (Sutralum), Pedro Perales, denunció que en la tarde conocieron que un bus había sido interceptado y entregado al chofer 100 bolívares para que llegara a su casa.

Este sería el mismo que a las 4:30 de la tarde de ayer intento pasar a la empresa con los milicianos.

Perales cree que los hombres, esta vez vestidos de militar, son los mismos que el viernes pasado intentaron ingresar como miembros de una cooperativa de seguridad que, según el presidente de la fábrica, venía a reforzar el resguardo de la empresa.

El dirigente reiteró que la intención del titular de Venalum, Franco Díaz, es desplazar a los 53 inspectores de seguridad que forman una cooperativa, y sustituirlos con una nueva contratación.

Una fuente de la empresa que prefirió no identificarse contó que en la mañana hubo una reunión entre el sindicato Sutralum, la comisión del Ministerio de Seguimiento presidida por Carlos Hidalgo y el presidente de Venalum, Franco Díaz.

En ese encuentro la empresa habría pedido al comité ejecutivo una semana de plazo para atender a las exigencias laborales, pero el sindicato se negó.

En vista de esto, por orden del Gobierno nacional, se habría ordenado el ingreso de 50 milicianos a planta para resguardar las instalaciones. Un grupo del equipo de Díaz, denunció haber estado secuestrado por unas horas.

“Ya basta, los trabajadores lo que queremos son nuestros beneficios”, dijo en asamblea mientras que un pequeño grupo del personal de 3:00 de la tarde a 7:00 de la noche se concentraba en el portón.

Largo aliento
Desde hace una semana una fracción mayoritaria de Sutralum, liderada por el Movimiento 27, mantiene un conflicto en la estatal. Primero se concentró en los portones y luego en la toma de los edificios administrativos en reclamo de pago de beneficios laborales e inversiones para la planta.

En medio de la protesta efectivos de la Guardia Nacional incautaron tres armas (dos cortas y una larga) y el presidente de la estatal destituyó al gerente de Seguridad de Planta involucrado en el procedimiento.

La comisión del Ministerio de Seguimiento que visita Sidor ha estado asistiendo a CVG Venalum para reuniones con el sindicato y la gerencia.

En la última asamblea hubo hasta golpes y a raíz de ellos el sindicato Sutralum pidió en la Fiscalía de Puerto Ordaz que inicie una investigación en la productora de aluminio primario.

El secretario de Trabajo y Reclamo de Sutralum, Leonardo Calderón, atribuye la confrontación en planta a una pugna política entre sectores del gobierno por el control de la fábrica.

Un acuerdo institucional

Poco antes de las 9:00 de la noche, el Ministerio de Industrias emitió un comunicado en el que explica que la presencia de la milicia se debe a los constantes cortes de cable de electricidad y que por ello la estatal optó a reforzar la seguridad de la empresa al incorporar una cooperativa desarmada de seguridad.

“El objetivo de esta acción fue proteger y resguardar las instalaciones de la empresa a efecto de preservar el equipamiento de vital importancia para la seguridad industrial y vida de sus trabajadores.

“Sin embargo, dadas las circunstancias que se generó con esta acción y por instrucciones del ministro de Industrias, y en coordinación con el jefe nacional de la Milicia Bolivariana, se ha procedido a efectuar un acuerdo institucional para sustituir esta última cooperativa de seguridad ingresada por el respaldo de Estado de la Milicia”.

“Con este elemento se disipan las razones del conflicto, al tiempo que se hace ejercicio soberano de las funciones de Estado para garantizar el funcionamiento de la empresa. De la misma forma, el ministro de Industrias ha coordinado tanto con el Ministerio de Interior y Justicia como de la Defensa, el apoyo institucional para designar por estos entes al general de nuestra gloriosa Fuerza Armada Bolivariana que llevará adelante las gestiones de seguridad de Venalum para el cumplimiento corresponsable de los magnos objetivos del Plan de la Patria”. (Prensa MinIndustrias)

La aclaratoria ministerial alejó las sospechas del sindicato que había atribuido el ingreso de la milicia a “otra jugada” del presidente de la estatal, Franco Díaz, para intimidar las luchas laborales.